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Un brote silencioso de enfermedades de transmisión sexual acosa a Florida

En los últimos dos años el estado acumula el mayor número de nuevos diagnósticos de VIH positivo de todos los Estados Unidos. De 2015 a 2019 unos 35 bebés adquirieron el virus a través del vientre de la madre, también uno de los índices más altos del país. Para completar, ahora los casos de gonorrea, clamidia y sífilis se han disparado.


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El VIH ha dejado de ser un umbral radical entre la vida y la muerte ante el avance de fármacos que combaten el contagio y antirretrovirales cada vez más potentes para los infectados, pero en Florida, que ahora está en el primer lugar de nuevos casos en el país, incluso entre los niños recién nacidos, el repunte de otras enfermedades de transmisión sexual se está convirtiendo en una silenciosa pesadilla sanitaria.

En el peor de los escenarios de nuevos contagios, en los últimos cinco años (2015 a 2019) unos 494 bebés nacidos en Florida estuvieron expuestos perinatalmente al VIH, de los cuales 35 (un promedio de nueve por año) adquirieron el virus a través del vientre de la madre, la cifra de casos más alta en los Estados Unidos, de acuerdo con el Departamento de Salud estatal.

Pero por primera vez en la historia de la epidemia del VIH, no hubo diagnósticos del virus adquirido perinatalmente en Florida en 2019, tomando en cuenta que en 2018 unos ocho bebés dieron positivo al nacer, según los informes del Plan del Estado de Florida contra la Epidemia del VIH en 2020 examinados por el Proyecto ITEMP.

Los datos del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) son más sombrías para Florida, cuando se trata de la categoría de transmisión perinatal del VIH a recién nacidos, que en general representan menos del 1% de los casos en todo el país.

Con nueve y tres casos, respectivamente, Florida y Texas alcanzaron el mayor número de infecciones por el virus atribuidas a la transmisión perinatal en bebés recién nacidos durante 2018, mientras en 2017 Florida lideró la tabla con nueve diagnósticos.

Un informe anual de los CDC dice que en 2019 unos seis niños en Florida obtuvieron diagnóstico positivo de VIH, por detrás de Georgia con diez nuevos casos ese año, alcanzando el primer puesto nacional.

El Departamento de Salud de Florida y los CDC no respondieron las solicitudes de información específicas sobre las estadísticas de VIH perinatal.

Vanessa Rojas, doctora en medicina familiar y especialista en VIH en el Childrens Diagnostic & Treatment Center en Fort Lauderdale, atiende a muchos pacientes que viven con el virus como resultado de la transmisión de madre a hijo, y en su caso, trabaja con niños que están pasando a la edad adulta.

“La situación es a menudo desafiante y compleja para el niño. La razón de esto es que vivir con el VIH trae consigo una gran cantidad de factores complejos que incluyen, entre otros, el estigma social, las enfermedades mentales y vivir con una enfermedad crónica”, explicó.

En Florida las autoridades están consciente del grave problema que ha causado la transmisión del VIH perinatalmente y existe una legislación local –Ley de Alcance Específico para Mujeres Embarazadas (TOPWA)- promulgada en 1998 que busca ofrecer ayuda y atención a las madres de alto riesgo.

La doctora Rojas tiene muchos pacientes que viven con el VIH como resultado de la transmisión de madre a hijo y repite un mismo consejo para todas las mujeres embarazadas portadoras del virus cada vez que le preguntan sobre la enfermedad.

“Tomen sus antirretrovirales diariamente. Hacer esto confiere menos del 1% de probabilidad de transmitir el VIH al feto. Además, ellos mismos mantienen la supresión de la carga viral y trabajan para mantener la supervivencia a largo plazo”.

A pesar de que los casos de niños menores de 13 con VIH vienen cayendo con los años en Florida, la tasa sigue siendo elevada para el estado y la nación en su conjunto.

Entre 2015 y 2019 el porcentaje de infección por VIH diagnosticada en niños negros/ afroamericanos osciló entre el 55% y el 61% en todo el país.

Solo en 2019, representaron el 57% de los diagnósticos de infección por el virus, según los CDC. El porcentaje es similar en Florida, y un reflejo poderoso del costo de las disparidades que vive el país.

Quiebre social

Con el estallido de la pandemia de coronavirus en 2020, la nación vivió un quiebre en sus rutinas sin prescindentes lo que además afectó la forma como las Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS) se propagaban y trataban.

Los últimos informes de los CDC mostraron que Florida con 4,584 nuevos casos en 2019, lidera el primer lugar de contagios nacionales de VIH seguido por California (4,354) y Texas (4,302).

Los datos preliminares para 2020 (sujetos a un retraso de notificación de 12 meses) volverían a posicionar a Florida como el territorio con más diagnósticos nuevos de VIH en todo el país, 3,569 en total, seguido por California (3,270) y Texas (2,877), aunque al mismo tiempo significaría una caída de contagios de 17% entendible en el contexto de la pandemia por coronavirus.

En 2018 Florida había ocupado el segundo lugar de la nación con nuevos casos, y a pesar de que en 2016 el número infecciones llegó a 4,700, el repunte nacional colocó a Florida en un “área de riesgo sanitario” para el Gobierno federal.

“Creo que la gente tiene una visión muy relajada del VIH por el acceso a medicina y no es extraño escuchar muchas veces que no les preocupa demasiado infectarse con el virus”, dijo la doctora Patria Rojas, profesora de la Universidad Internacional Florida (FIU) en la Facultad de Salud Pública y Trabajo Social Robert Stempel.

Unas 116,689 personas con VIH vivían en Florida en 2019, con un estimado adicional de 18 mil hombres y mujeres que portaban el virus, pero desconocían su estado, según cifras del Plan Epidemiológico contra el VIH del Gobierno de Florida.  

Eso significa que casi 10% del estimado de 1,2 millones de personas en los EEUU que tienen VIH residen en Florida, de acuerdo con la data de los CDC.

El último informe actualizado del Departamento de Salud floridano destacó que entre 2010 y 2019, las tasas generales de diagnóstico de VIH y SIDA en el estado disminuyeron 14% y 48%, respectivamente.

En el último lustro el número de nuevos casos del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) cayó en Florida 2%.

Para el consuelo de las autoridades el descenso fue de 4% entre 2018 y 2019 al pasar de 4,765 a 4,584 diagnósticos, respectivamente.

Cuando se compara con la media nacional, sin embargo, los datos se vuelven preocupantes porque la tasa infección sigue siendo de las más altas.

Las alarmas por el VIH en Florida nunca han estado apagadas, y no menos inquietante es el alza de infecciones por otras ETS como gonorrea, clamidia y sífilis en la última década, lo que llevó en 2019 al Gobierno federal a admitir que esta realidad “equivale a una crisis de salud pública”.

De 2014 a 2018, las tasas de casos notificados de sífilis primaria y secundaria, sífilis congénita, gonorrea y clamidia aumentaron 71%, 185%, 63% y 19%, respectivamente.

“Hace menos de 20 años, las tasas de gonorrea en los EEUU estaban en mínimos históricos, la sífilis estaba cerca de su eliminación y los avances en el diagnóstico de clamidia facilitaron la detección de infecciones. Ese progreso se ha perdido, en parte debido a los desafíos a nuestro sistema de salud pública”, escribió en abril Raúl Romaguera, director interino de la División de Prevención de ETS en los CDC, en un informe sobre el caso.

En abril los CDC revelaron que en 2019 se notificaron más de 2,5 millones de casos de clamidia, gonorrea y sífilis, un nivel sin precedentes por sexto año consecutivo. Lo grave es que son los jóvenes entre 15 y 19 los que más están siendo contagiados.

Al respecto, Florida tiene unas cartas que mostrar.

Más de 34,000 jóvenes entre 15 y 19 años en el estado fueron diagnosticados en 2018 con una ETS bacteriana, para una tasa de 2,859 casos por 100,000 habitantes.

“Para ver reducciones en las tasas de ETS y VIH entre este grupo de edad, es necesario avanzar para expandir la entrega de educación integral sobre salud sexual en las escuelas de Florida”, admitió el reporte estatal de prevención contra el VIH.

Consecuencias pandémicas

Por el confinamiento y trabajo remoto que frenó la vida social del país en los primeros meses de la pandemia de coronavirus, durante marzo y abril de 2020 los casos de ETS cayeron drásticamente en comparación con el mismo período de 2019, dijeron los CDC.

No obstante, un resurgimiento de infecciones de gonorrea y sífilis el resto del año sugirió que las ETS en general pueden haber aumentado durante 2020, aunque los datos aún no están publicados, advirtió la agencia.

“Con la pandemia, los riesgos de infección del VIH esperamos que hayan aumentado porque con el encierro, muchas mujeres estaban forzadas a estar con sus parejas y a tener relaciones sin protección con ellos, además del incremento en la violencia y en el uso de alcohol”, señaló la doctora Rojas, la profesora universitaria.

En el caso de Florida los reportes del Departamento de Salud local muestran que entre 2017 y 2019 la gonorrea, sífilis y clamidia no han dejado de repuntar como un patrón clásico de las enfermedades sexuales.

La infección por clamidia fue la enfermedad bacteriana notificada con más frecuencia en Estados Unidos en 2019, que afecta por igual a hombres y mujeres.

En las mujeres puede causar problemas en el útero y deformaciones congénitas en los bebés si no es tratada a tiempo. Los antibióticos son el medicamento más común.

Florida registró 104,758 casos de clamidia en 2018, cuando en 2017 había reportado 100,018, uno de los repuntes más altos del país ese año, según los CDC.

El Gobierno federal ejecuta un Plan Nacional Estratégico 2021-2025 con el cual espera reducir las altas tasas de ETS que se vienen reportando.

En marzo pasado la Casa Blanca aprobó un presupuesto de 1.3 billones de dólares en el marco de la Ley del Plan de Rescate Estadounidense para fortalecer la fuerza laboral de especialistas en intervención de enfermedades (DIS, en inglés) que han sido vitales para tratar ETS, el VIH, amenazas emergentes como el ébola, el zika, así como los brotes y grupos de hepatitis.

La expansión de clínicas exprés de ETS a lo largo del país que permiten pruebas y tratamientos sin cita previa o sin un examen clínico completo, ha sido una herramienta vital en la estrategia de contención nacional, refieren los informes.

El nuevo presupuesto de la Casa Blanca para la lucha contra el SIDA es el más grande en la última década (Foto/WH)

Pero ahora, “reutilizando” los recursos que se emplearon para superar la pandemia de COVID-19, los gobiernos locales están recurriendo a la telemedicina para garantizar el acceso a los potenciales contagiados con los proveedores de atención médica, particularmente, en las zonas rurales donde los casos de VIH y ETS tienen incidencia crítica.

Detrás de los males

Consagrado como bastión del turismo y templo de la vida nocturna americana con playas, sol y fiestas, Florida con los años se hizo para muchos una mezcla lujuriosa de nativos y foráneos que se cruzan sin medir riesgos más allá de una noche furtiva.

Ese embudo del mundo multicultural donde se cruzan tantas nacionalidades a merced del turismo ayuda a entender, en parte, el hecho por el cual el Estado de Sol se ha convertido en un riesgo sanitario para las autoridades que en 2020 observaron como la sífilis, la gonorrea y clamidia, estuvieron entre las enfermedades sexuales más comunes.

Una vista de Deerfield Beach, uno de los balnearios más populares de Florida (Foto/Dreamstime)

A la hora de seguir el rastro del VIH entre las comunidades de Florida, el panorama es también devastador: revela cómo el virus viene golpeando a las minorías raciales y en el caso de este estado, los latinos arrastran buena parte del problema con los afroamericanos a la cabeza de la lista.  

La crisis en torno a este virus y todo lo que representa históricamente para la nación desde los primeros casos en 1981, ha sido más aguda en los estados del sur (Alabama, Florida, Georgia, Luisiana, Mississippi, Carolina del Norte, Carolina del Sur, Tennessee y Texas) por un espiral de desigualdades económicas, racismo sistémico y falta de acceso a seguro médico.

Eso tiende a explicar las razones por las cuales el 51% de los casos en 2019 se dieron en los estados sureños.

De hecho, entre 2015 hasta 2019, el número y la tasa de personas que viven con VIH aumentó en el Medio Oeste, Sur y Oeste, mientras el Nordeste se mantuvo estable.

El Proyecto ITEMP trabajó con los datos aportados directamente por los CDC y el Departamento de Salud de Florida, y aunque algunos de ellos no concuerdan en cifras exactas, las bases de datos permitieron armar un rompecabezas de la salud pública estatal que poco se ha explorado en medio de la pandemia de coronavirus.

Con una tasa de infección promedio estatal de 23,7 casos por cada 100 mil habitantes, los condados de Miami-Dade, Broward, Duval y Orange (este último alberga la ciudad de Orlando) son los de mayor incidencia de nuevas infecciones por VIH.

Los cuatro aglutinan al mismo tiempo la mayor población de Florida con una amplia comunidad de inmigrantes y minorías, y reciben un grueso de los 100 millones de turista que llegan al estado cada año. Eso es cinco veces la población de la península.    

Con unas 20.1 millones de personas viviendo en Florida, la población es muy diversa, con un 20% de los residentes de origen extranjero.

Aunque en el estado la mayoría de los nuevos diagnósticos de VIH para 2019 se produjeron entre los nacidos en el país (61,1%), el 38,9% de los nuevos casos se dio entre quienes nacieron fuera de EEUU.

La mayor prevalencia fue entre la población afroamericana, que recibió 38% de los nuevos diagnósticos de VIH y 49% de los diagnósticos de SIDA a pesar de que solo representan 15% de los adultos en Florida, según el Departamento de Salud estatal.

El VIH es el virus que causa la enfermedad del SIDA, por lo cual las personas que tienen el virus no siempre tienen SIDA, y por esto las agencias de salud pública son estrictas al diferenciar cada situación.   

El VIH es un virus potencialmente mortal que ataca el sistema inmunológico del cuerpo y deja a una persona vulnerable a las infecciones oportunistas.

Sin distinción de idiomas

Los hispanos/latinos de Florida también estuvieron encarnados de manera desproporcionada para los nuevos diagnósticos de VIH en 2019, el 36% del total, en comparación con el 24% entre las personas blancas.

Para tener una dimensión de esto, según la Oficina del Censo, la distribución racial entre los adultos en Florida en 2019 era 55% de blancos, 25% de hispanos/latinos, 15 % afroamericanos, y 5% de otras razas, que incluye a los indígenas estadounidenses, asiáticos o multirraciales.

Los hispanos nacidos en Cuba (304), Haití (253), Venezuela (158), Colombia (98), Puerto Rico (84) respectivamente, experimentaron el mayor número de diagnósticos de VIH en 2019 en Florida, según los datos de una presentación del Departamento de Salud estatal revisados por ITEMP.

Estas comunidades inmigrantes, al mismo tiempo, son las más grandes en Florida, y la tasa de contagio dentro de ellas viene cayendo desde el pico más alto visto en 2016.

“Esto presenta la necesidad de una mayor capacitación en competencia cultural para garantizar que los servicios de educación, prevención y atención de la salud se brinden de una manera cultural y lingüísticamente adecuada”, reconoció el informe estatal de salud sobre el VIH.

De hecho, el número de nuevos diagnósticos de VIH durante los últimos cinco años en Florida disminuyó en todos los grupos de raza y etnia excepto en dos, los hispanos que creció un 13% y en 125% entre los indígenas estadounidenses/nativos de Alaska.

Para Florida los nuevos casos de VIH son inquietantes, sin duda. Pero, al mismo tiempo, los datos son alentadores porque los contagios van en descenso desde hace 10 años.

La pastilla azul

Durante la última década (2010-2019), las tasas de diagnóstico de VIH y SIDA en Florida disminuyeron 14% y 48%, respectivamente, y los expertos en salud pública vinculan esta reducción al progresivo uso de la píldora de profilaxis previa a la exposición (PrEP) conocida en el mercado como Truvada y Descovy. O simplemente la “pastilla azul”.

“La efectividad del PrEP está comprobada, y el hecho de que el gobierno federal y estatal financien su uso brindando subsidios a las personas que califican, ya es una gran ayuda para sumarse a evitar el contagio de VIH solo tomando una pastilla”, dijo una líder local en el sur de Florida que hace campaña entre la comunidad LGBTQ para incentivarlos a entrar el programa del medicamento.

“Lo increíble de todo es que aún hay personas que ignoran la existencia de este método, nuestro trabajo es llegar a ellos”, dijo la promotora, quien pidió no revelar su nombre al no estar autorizada por su organización a compartir comentarios.  

Como una píldora de consumo diario, el PrEP fue aprobado por la FDA en 2012 demostrando ser efectivo para evitar el virus hasta en un 90% en las personas con mayor riesgo de contraer VIH en combinación con prácticas sexuales seguras.

Aunque el contacto sexual entre hombres sigue siendo el principal modo de exposición al VIH (75% de los hombres diagnosticados en 2019), los CDC recomiendan el PrEP como una herramienta de prevención sin importar la condición sexual de la persona.

Para 2025 el Gobierno de Florida espera aumentar la proporción de personas que acceden al uso de PrEP (Foto/Dreamstime)

La prescripción del PrEP viene en aumento en Florida al pasar de 8,367 personas recetadas en 2017 a 33,458 en 2020, según los indicadores de los CDC.

A diferencia de otros estados de la nación con alta incidencia de contagios de VIH, el uso de este medicamento en Florida se ha popularizado hasta llegar el año pasado al 26.7% de los floridanos con alto riesgo de contraer el virus, mientras que New York se acerca al 50% de los prescritos con unas 34,321 personas en 2020 tomando una cápsula diaria de PrEP.

Un informe de 2019 la Asociación Nacional de Medicina luego de un estudió encontró que las campañas de educación y salud pública en el sur de Florida que promueven la prevención del VIH deben centrarse en aumentar la conciencia y la utilización de la PrEP entre las minorías raciales en vista de que son el grupo más vulnerable.

Uno de los puntos clave del nuevo milmillonario presupuesto en materia de prevención que la Casa Blanca aprobó se dirige a potenciar el uso de estos fármacos en los próximos cinco años.

En el caso particular de Florida con la meta del Departamento de Salud de reducir la tasa de nueva transmisión del VIH de 21,6 en 2019 a 5,4 para 2025, los esfuerzos se concentrarán en aumentar la adopción del PrEP, en particular para las poblaciones con tasas más altas de nuevos diagnósticos del virus.

“Tenemos una población con una enorme ignorancia sobre cómo se puede evitar el contagio y como hablar sobre la prevención del VIH con sus parejas”, lamentó la doctora Rojas de la FIU.

Cuando en la década de 1980 el VIH comenzó a asolar comunidades enteras a un ritmo asombroso a lo largo de Estados Unidos, los americanos se enfrentaron a una epidemia que estigmatizó a los homosexuales y creó un círculo de exclusión que con el tiempo apenas se acortó, gracias al avance de las investigaciones que mostraron que, sin importar la condición sexual, cualquier era propensa al contagio.

Meta realista

La expareja de Walter Gómez se suicidó el verano de 2015 cuando el tormento que lo consumía por ser portado del VIH, destruyó su ánimo y lo llevó a quitarse la vida.

Tenía 26 años. Uno de los chicos con quien mantuvo relaciones sexuales lo había contagiado meses antes sin saber que él también llevaba el virus. Como el laberinto en que se convierte este mal, Walter también se infectó, pero con él terminó un largo camino de contagios que habría llevado a enfermar a otros hombres.

“Creo que él se suicidó por el pánico de haberme contagiado. Se tomó unas pastillas, nunca lo sabré, pero puedo imaginar lo que vivió en aquellos meses. Hoy nada de esto hubiese pasado, los antirretrovirales son más fuertes, hay pastillas para prevenir el contagio”, dice Walter al teléfono desde su casa en Boston.

“Hay más aceptación social entre la propia comunidad LGBTQ, y creo que, si hoy en día hay contagios, es porque realmente la gente quiere enfermarse. Una pastilla te puede salvar, antes no”, agrega.  

El Gobierno estadounidense ha establecido una meta ambiciosa de reducir todas las nuevas infecciones por VIH en un 75% en 5 años y en un 90% para 2030.

Alcanzar este récord requiere un esfuerzo nacional coordinado en los estados más afectados y 48 condados del país que son puntos neurálgicos del virus, cuatro de ellos en Florida.

El plan de reducir el alcance del virus no es una quimera 40 años después de los primeros casos en todo el mundo; las pruebas para una eventual vacuna siguen en expansión en laboratorios de muchos países, aunque el uso del preservativo continúa como el método infalible para evitar el contagio.

La doctora Rojas, la especialista en medicina familiar, se muestra esperanzada con el hecho de que, a diferencia del pasado, las cifras van mostrando una reducción paulatina de los contagios y nuevos casos, sobre todo, en alguien tan inocente y ajeno al mundo como un recién nacido.

“Creo que estas estadísticas brindan esperanzas para lograr el fin de la epidemia del VIH. La transmisión de madre a hijo es un resultado desafortunado de la epidemia de este virus y saber que la ciencia es consistentemente sólida genera una gran esperanza de que algún día ya no podremos ver la transmisión de madre a hijo”.

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