Las noticias falsas en línea están afectando a los latinos como a ninguna otra comunidad - Itemp
Las noticias falsas en línea están afectando a los latinos como a ninguna otra comunidad

La forma en que está viajando la desinformación en español dentro de las redes sociales y las aplicaciones de mensajería más usadas por los hispanos en Estados Unidos, está resultando peligroso y difícil de controlar. Las campañas siguen buscando desacreditar las vacunas contra el Covid-19 y al gobierno del presidente Biden.


La desinformación en línea y en español hacia los latinos dentro de Estados Unidos se ha vuelto riesgosa por el abundante material de noticias falsas que legitimó a conspiradores, extremistas y la pseudociencia, por lo que desplegar información precisa y fidedigna en ese idioma se volvió una necesidad estratégica.

La guerra de “fake news” en este momento tiene un terreno ganado en español de una manera inquietante a medida que las audiencias latinas dentro del país se muestran más vulnerables a recibir, consumir, digerir y compartir noticias, relatos e información falsa en línea, de acuerdo con muestras analizadas por el Proyecto Itemp e investigaciones recientes.

Cuando el último estudio de la firma de datos Nielsen advirtió que las audiencias latinas tienen más probabilidades de exponerse y viralizar noticias falsas e información errónea en línea, los datos daban razón de una batalla que se está extendiendo.  

La empresa de datos de información evaluó los sitios web de noticias dentro de Estados Unidos donde los latinos representaban al menos 10% de la audiencia o más, y encontró que 12% de las páginas fueron marcados por presentar contenido mixto, sesgado, extremadamente sesgado, conspirativo o pseudociencia.

“Cuando miramos los sitios donde los latinos representan 20% de la audiencia o más, ese número -de contenido impreciso o falso- aumenta 28%. Esto subraya la importancia de los rigurosos algoritmos de verificación de datos, así como el valor de las personas influyentes para ayudar a distinguir los hechos de la ficción”, dijo el estudio.

La forma en que está viajando la desinformación en las redes sociales, los chats y las aplicaciones de mensajería más usadas por los hispanos, está resultando igual de peligroso y más difícil de controlar conforme los propagadores terminan siendo muchas veces los usuarios incautos.

Aunque la proporción de latinos que hablan español en casa ha disminuido, la cantidad que lo hace ha aumentado de 24,6 millones en 2000 a 39,1 millones en 2019, según el Pew Research Center, lo que evidencia el caudal de información en este idioma que a diario corre en Internet, y la importancia de que llegue con contenido de calidad y precisión.  

El mismo día en que Donald Trump entró a la Oficina Oval como presidente de Estados Unidos, el 20 de enero de 2017, la página oficial en español de la Casa Blanca desapareció luego de 16 años en línea.

El presidente Donald Trump (izq) junto a su vicepresidente Mike Pence. (Foto/Unsplash)

La administración del mandatario republicano eliminó por completo cualquier indicio a este idioma en la web de la presidencia de un país con 62 millones de hispanos: la minoría más grande y de mayor expansión.

Si era trascendental o no que la Casa Blanca colgara su contenido más relevante en español para el público hispano-estadounidense dentro de un país donde el inglés es el idioma predominante (no el oficial), radicaba en un asunto de simbolismo, inclusión o responsabilidad colectiva por información veraz.

En un momento en el que la desinformación sobre el coronavirus impulsó teorías conspirativas, tras la salida de Trump de la Casa Blanca, la administración del presidente Joe Biden restituyó el canal en el español en la web de la presidencia.

La necesidad y urgencia de poner a disposición la mayor cantidad de información oficial en ese idioma ayudaría a interrumpir tergiversaciones maliciosas que estaban surgiendo en la red en contra de las vacunas.

La comunidad latina fue una de las minorías más golpeadas durante la pandemia, con una tasa de decesos superior a cualquier otra comunidad del país, incluso la afroamericana.

“Me gusta” versus “Compartir”

Durante los primeros meses del año Leydy Molina defendió a cuatro vientos la negativa a vacunarse contra el Covid-19 por los supuestos efectos adversos y mortales que el medicamento producía.

Leydy no domina el inglés a la perfección, pero en casa su esposo e hijos se comunican entre ellos hablando este idioma.

Casi todo el contenido informativo que ella digirió sobre la pandemia era en español y difundido a través de las redes sociales como Facebook e Instagram y mensajería instantánea como WhatsApp, que utiliza para comunicarse con su familia en Colombia.

Leydy Molina enfermó de Covid en agosto y luego de padecer el virus admite que tiene secuelas físicas como agotamiento (Foto/FLB)

“Durante este tiempo todo sobre el virus y las vacunas lo leí a través de Facebook, Instagram, o los enlaces informativos que me compartían. Todo era en español o subtitulado, pero admito que lo que vi contra la idea de vacunarme, vino de allí”, dijo.

La señora Molina enfermó de Covid en agosto y admite que tiene secuelas físicas como agotamiento y fatiga que nunca antes había sufrido. Su opinión cambió luego de la enfermedad y está esperando un par de meses para vacunarse.

Para muchos estadounidenses Instagram no es el principal sitio de redes sociales para recibir noticias, aunque no escapa de la polémica. 

Aproximadamente uno de cada diez adultos estadounidenses (11%) dice que recibe noticias regularmente en esa plataforma, según una encuesta de 2021 del Pew Research Center. Eso es mucho más pequeño que las acciones que reciben noticias regularmente en Facebook (31%) o YouTube (22%).

El testimonio de la ingeniera Frances Haugen en el Senado el martes 5 de octubre, fue un evento muy esperado para quienes vienen siguiendo el impacto (o poder) de las redes sociales en todo el mundo, y fue una prueba de lo que muchas veces la señora Molina presenció.

En septiembre, Haugen, exgerente de productos de Facebook , filtró documentos internos de la empresa al diario The Wall Street Journal

Los documentos expusieron el funcionamiento del gigante de las redes sociales en temas sobre cómo Instagram afecta la salud mental de los adolescentes y cómo ha proliferado el discurso de odio en sus plataformas.

La desinformación representa una amenaza para los hispanos, que son particularmente vulnerables debido a una mayor dependencia de las redes sociales y las plataformas de mensajería, advirtió una de las conclusiones del informe Nielsen.  

“Los latinos son usuarios ávidos de estas aplicaciones debido a la confianza y la intimidad que ofrecen y su papel único dentro de la comunidad para conectar a las personas con familiares y amigos tanto en los EE UU como en el extranjero”, citó el reporte.

Los jóvenes hispanos de 18 a 34 años tienen más del doble de probabilidades que la población general de usar WhatsApp y Telegram, según Nielsen, por lo cual “el uso descomunal de esta tecnología también hace que estas aplicaciones sean ideales para difundir información errónea, particularmente entre las comunidades hispanas”.

Un grueso de la información que pudo haber leído y compartido la señora Leydy a través de Facebook o WhatsApp quizá no provino de alguna página en Estados Unidos, sino de un país latinoamericano, hogar de más de 430 millones de usuarios de Internet,  donde la desinformación en español sobre el coronavirus y las vacunas ha estado diseminándose con fuerza.

La retroalimentación de esas cuentas proviene de manera incauta de un ecosistema de desinformación y propaganda que el Gobierno de Rusia impulsó en 2020, al fragor de la pandemia, para confrontar a sus adversarios internacionales y asistir a sus aliados internos y externos, reveló un informe del Departamento de Estado.

El aparato propagandístico ruso entendió que el manejo de las redes sociales y otros servicios de mensajería ha sido uno de los principales incentivos para el quiebre de la barrera digital en Latinoamérica.

Los representantes de Facebook y de WhatsApp, por separado, no respondieron a una solicitud de comentarios del Proyecto Itemp.

Al igual que el acceso a internet, el consumo de redes sociales en América Latina y el Caribe ha ido en aumento en los últimos años.

A finales de enero de 2020, la mayoría de los países de la región tenían un porcentaje de usuarios de estas plataformas superior al 60%.

En México, en particular, se espera que el número de personas que interactúan a través de redes sociales supere los 95 millones en 2025, según un informe de Statista, unos de los proveedores de datos de mercado sobre los consumidores más grandes del mundo.

La jungla de desinformación en la que se convirtieron los canales de mensajería instantánea como WhatsApp y Telegram potenció la desinformación y el rechazo a las vacunas apuntando como objetivo al mercado hispano en EEUU, de acuerdo con datos recopilados por Itemp.

Entre enero y abril de 2021 surgieron al menos dos docenas de bulos informativos con la misma aseveración falsa que advertía de una supuesta sentencia de la Corte Suprema de Estados Unidos contra la vacunación universal y el uso de las vacunas.  

Apuntaba a deslegitimar al doctor Anthony S. Fauci, el renombrado especialista en enfermedades infecciosas y principal asesor médico del presidente Biden. Otro objetivo de la campaña era al fundador de Microsoft, Bill Gates.

Al menos ocho enlaces dirigieron el contenido desde WhatsApp a páginas de información tendenciosa y falsa. Tal sentencia judicial de la Corte Suprema nunca existió.

Las cadenas de mensajes en WhatsApp contra el doctor Fauci buscan desacreditar las afirmaciones del experto sobre la vacunación contra el Covid-19 utilizando a personajes reales pero que nunca hicieron tales comentarios.

Captura de pantalla de una conversación enviada por WhatsApp con información falsa sobre Fauci y el coronavirus

Los críticos conservadores del doctor Faucci lo han acusado desde el año pasado de dar la vuelta al advertir inicialmente al público que no use máscaras, y luego al revés. En el peor de los casos, el gobernador de Florida, el republicano Ron DeSantis, promovió una campaña estatal para deslegitimar las recomendaciones del científico.

La promoción de la ivermectina, un medicamento de uso veterinario, como supuesto remedio contra el Covid-19, fue otro bulo que corrió en español a través de conversaciones de WhatsApp dentro de EEUU y hacia Latinoamérica, halló Itemp.

Al examinar las conversaciones a través de WhatsApp de seis personas de diferentes nacionalidades de países hispanos, que no comparten relación alguna, (Venezuela, Colombia, Perú, El Salvador, República Dominicana, Nicaragua) todos habían leído y compartido en algún momento del año el mismo mensaje sobre el doctor Fauci y la supuesta sentencia de la Corte Suprema estadounidense sobre la vacunación.

“Yo recibí (el mensaje) como una cadena en mi WhatsApp, realmente no creo en la vacunación y esto me parecía real. Recuerdo que lo reenvié a mis contactos. Tengo como 300 personas, la mayoría en Colombia”, contó Yamile Rodríguez, una ciudadana colombiana que reside en Miami.

Los esfuerzos por erradicar la desinformación en español son clave por el efecto perjudicial que causa en los hispanos en Estados Unidos, sobre todo, por la exposición al contenido tóxico que sufren directamente en sus teléfonos celulares a través de redes sociales y mensajería.

Los algoritmos que trabajan con los “me gusta”, el contenido compartido y los comentarios en las plataformas están surtiendo efectos sobre el público en general a la hora de mostrarles lo que buscan o quieren. Eso incluye también la información falsa.

En Estados Unidos el uso de WhatsApp se popularizó entre los hispanos. (Foto/ Jamie Street para Unsplash)

Al mismo tiempo que los latinos buscan priorizar la salud y manejar los impactos de Covid-19, están siendo bombardeados por información de salud en los medios.

En el primer trimestre de 2021, según el estudio de Nielsen, en los 10 principales mercados hispanos, la inversión publicitaria en noticias locales y nacionales estuvo dominada por marcas que ofrecen información sobre tratamientos de salud, atención médica y farmacéutica.

En 2017, había aproximadamente 213 millones de usuarios de redes sociales en el país, y se espera que en 2025 ascienda a más de 243 millones, de acuerdo con los cálculos de la Oficina del Censo. Una tajada de esos nuevos millones de usuarios serán hispanos como una dinámica propia de la sociedad estadounidense.

La agenda política nacional se está debatiendo en Internet, a través de las redes sociales, corriendo por mensajes privados de WhatsApp o Telegram, sin muchas veces tener la capacidad de saber qué es real y que no, por lo cual el trabajo de democratizar la información en español dentro de Estados Unidos es cada vez más necesario para evitar poner vidas en peligro o alimentar el discurso del odio.

La pandemia de coronavirus, los miles de estadounidenses e hispanos que rechazan vacunarse, o las mentiras que corrieron durante la última campaña presidencial, son la mejor muestra de esa realidad.