Más de 162.000 armas desaparecieron de las armerías de EEUU en la última década - Itempnews
Más de 162.000 armas desaparecieron de las armerías de EEUU en la última década

Las pérdidas de inventario ocurrieron con más frecuencia que todos los robos, asaltos y hurtos. Las autoridades han redoblado los controles para frenar el desvío de armas que, en muchos casos, alimenta el mercado ilegal. Los estados del sur del país representan dos tercios de todos los robos.


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Cuando la policía de Cape Coral, Florida, respondió a las tres de la madrugada al llamado de un robo en curso en una tienda de armas, encontró que los sospechosos eran nada menos que dos hermanos menores de 11 y 14 años.

Tras lograr su cometido, se apresuraron a huir. El de 11 años fue capturado al instante. El de 14 años, que contaba con antecedentes de conducta delictiva, lo apresaron mientras corría luego de arrojar un rifle por una rejilla de alcantarillado. Era parte del botín.  

Si en la madrugada de ese 8 de junio de 2022 la policía no llegaba a tiempo, dos menores de edad, con historial de violencia, tendrían en su poder 21 armas de fuego, un fusil de asalto AR, accesorios y decenas de municiones.

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Pero el incidente, además de significar una amenaza para la comunidad, se habría sumado a la lista de más 8.400 armas desaparecidas en Florida que los vendedores reportaron en la última década, según la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF).

Sanctum Santorum

Desde siempre las armerías han sido un blanco clave porque los propietarios mantienen grandes alijos de armas y municiones, y en las noches las vitrinas quedan repletas con mercancías de todo tipo.

En los últimos tres años, muestran los datos, los robos y pérdidas han disminuido en las tiendas minoristas de armas en medio de un esfuerzo del gobierno federal y los comerciantes para frenar el acceso ilegal a las armas. No obstante, el volumen y la variedad son lo que pesa a la hora de medir el impacto.  

Entre 2011 y 2021, unas 162.795 armas de fuego fueron reportadas como robadas y perdidas por comerciantes y prestamistas titulares de licencias federales de armas de fuego (FFL, en inglés) en todo el país.

Una ínfima cantidad de esa mercancía logró aparecer. Según un informe de la ATF publicado en mayo de 2022, entre 2016 y 2020 solo 2.6% del total de armas de fuego denuncias como desaparecidas fueron recuperadas.  

Las pistolas, rifles, receptores/marco, que se refiere a piezas separadas para construir armas, y las escopetas, son el armamento que más se roba en las tiendas de EEUU.

Sin embargo, el conjunto de estas cifras está lejos de equiparar el número de armas desaparecidas que los propietarios privados reportan a las fuerzas del orden anualmente, una de las tantas causas que dan forma a la violencia armada que sacude al país.

Entre 2017 y 2021, 1.2 millones de armas se registraron como perdidas y robadas en el Centro Nacional de Información Criminal del FBI.

Eso es ocho veces más del total de una década de armas de fuego que los comerciantes informaron como perdidas y robadas.

El Proyecto Itempnews examinó docenas de informes del Departamento de Justicia, la ATF, la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), así como de agencias encargadas de hacer cumplir la ley de diez estados del país, para entender cuál es la función de los comerciantes de armas, más allá de proveerlas, con la violencia armada.

Mientras los vendedores denuncian más pérdidas que robos de armas en sus inventarios, ocurre lo contrario con los propietarios privados.

En 2021, mientras 17.264 armas se registraron como perdidas en la base de datos del FBI, unas 226,262 se contaron como robadas.

Entre los estados para los que Itempnews recopiló datos de la ATF, que es la agencia encargada de hacer cumplir las leyes y reglamentos sobre armas de fuego del país, el número de robos informados por los comerciantes era mucho mayor en los estados del sur.

En los últimos cinco años se han mantenido liderando la lista nacional, con cifras que apenas varían entre un estado y otro.

Es un hecho que concuerda con la realidad de una región históricamente marcada por la desigualdad de ingresos, una profunda segregación, y una de las tazas de delitos contra la propiedad más altas de la nación.

Texas, Florida, Louisiana, Misisipi y Alabama, están a la cabeza desde 2016 en el robo de armas a los comercios, revelan los datos.

De hecho, los dos primeros son los estados con mayores armas de fuego registradas en EEUU, mientras los otros sobresalen por sus altas tasas de mortalidad por armas de fuego, de acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).

En el caso de Florida, “ha sido durante mucho tiempo uno de los estados más reacios a restringir la posesión (y el uso) de armas”, recordó H. Scott Fingerhut, profesor de derecho de la Universidad Internacional de Florida. 

“Combine eso con una brecha de pobreza cada vez mayor, la evidente disparidad entre los que tienen y los que no tienen, un crecimiento significativo de la población y un clima lo suficientemente cálido como para estar al aire libre todo el año, y ahí tiene: más gente, más armas, más desesperación, más problemas”, sentenció Fingerhut, prominente abogado penalista que fue presidente de la Asociación de Abogados de Defensa Criminal de Florida.

Texas y Florida son estados del sur, pero son regiones distintas por derecho propio. Oklahoma también se considera a menudo del sur, aunque se encuentra en las Grandes Llanuras.

Un estudio publicado por los Institutos Nacionales de la Salud (NIH, en inglés) mostró que, de las cuatro regiones principales de EEUU, el sur representaba el 37 % de los hogares, el 44 % de los delitos contra la propiedad, pero 2/3 (66%) de los incidentes de robo de armas. 

“La región Sur tiene el mayor porcentaje de hogares con armas de fuego y las prácticas de almacenamiento menos seguras”, escribieron los autores en 2017.  

 "No es sorprendente que la mayoría de los estados del sur sean “exportadores” de armas rastreadas en el crimen", citaron.

Punto medio

En 2020, el año más reciente del que se dispone de datos, 45. 222 personas murieron por lesiones relacionadas con armas de fuego en EEUU, según los CDC.

En 2020, los estados con las tasas más altas de muertes con armas (contando asesinatos, suicidios y todas las demás categorías rastreadas por los CDC) incluyeron Mississippi (28.6 por cada 100.000 personas), Louisiana (26.3), Wyoming (25.9), Missouri (23.9) y Alabama (23.6). 

Con tres tiroteos masivos en diferentes estados en el lapso de 10 días, el tema de la violencia armada en la nación está en el primer plano de la agenda política nacional, y cada detalle en torno a esta crisis es clave.

Los esfuerzos de años para promulgar restricciones de armas han fracasado en medio de la oposición republicana y el poder del lobby liderado por la Asociación Nacional del Rifle (NRA, en inglés).

Pero ahora el Congreso y el Senado llegaron a un acuerdo bipartidista para lograr ciertas medidas de seguridad que limitarían el acceso a las armas a quienes no deberían tenerla, lo que puede convertirse en la primera legislación en su tipo desde 1994.

Los comerciantes de armas están haciendo un esfuerzo por asegurar sus alijos, a medida que los reglamentos federales son cada vez más estrictos en vista de que más armas ilegales llegan a manos delincuentes.

A nivel federal no existe ninguna lista con datos sobre delitos cometidos con armas de fuego robadas o recuentos de armas de fuego robadas.

Sin embargo, los investigadores están encontrando un volumen cada vez mayor de homicidios donde el arma asociada había sido robada.

“Sabemos que las personas que roban una camioneta o un camión y lo conducen a través de una tienda o el costado de un edificio de bloques de hormigón no están robando armas de fuego para llevar comida a la mesa de sus familias”, señaló Mark Oliva, portavoz de la Asociación de Comercio de la Industria de Armas de Fuego (NSSF, en inglés).

Hay unas 400 millones de armas en los Estados Unidos, según una encuesta de 2018 realizada por Small Arms Survey (Foto/Canva)

Oliva explicó que la Asociación trabaja con la ATF para ayudar a los minoristas de armas de fuego a mejorar voluntariamente la seguridad de sus tiendas con el fin de disuadir y prevenir robos y hurtos.

Bajo el nombre de “Operación Tienda Segura”, los consultores de la industria de las armas de fuego, junto con los funcionarios de la ATF, ayudan a los minoristas de armas de fuego a conocer las opciones asequibles para la seguridad de las tiendas.

Estas opciones incluyen desde medidas para evitar la entrada forzada a los negocios hasta las barreras físicas y la mejora de las alarmas y de los sistemas de supervisión de la seguridad.

En 2020 había más de 59.000 comerciantes de armas con licencia en todo el país. No obstante, en 2021, apenas 1,254 armas de fuego reportadas como perdidas o robadas pertenecían a 10 comerciantes.

“Creo que todo este asunto de las armas robadas, de las tiendas robadas, es nada más que una excusa para limitar nuestro derecho constitución a estar armados, a defendernos. Nadie aquí pone esto en duda”,opinó un comerciante de armas que pidió no revelar su identidad, durante una feria de armas en Miami en mayo pasado.

Florida tendrá en 2022 unas 20 ferias de armas, una de las mayores en todo el país (Foto/Itempnews)

De cierta forma, los esfuerzos emprendidos por los comerciantes al parecer estan dando resultado en lo que respecta a la disminución de los robos y pérdidas en sus tiendas, revelan los datos.

Un informe publicado en mayo pasado por la ATF mostró que el número de incidentes se ha mantenido estable en los últimos cinco años, y entre 2017 y 2021 el número de armas reportadas como desaparecidas cayó 57%.

No obstante, para las agrupaciones que abogan por el control de armas, los comerciantes de armamento deben tener más responsabilidades impuestas por la ley.

“Los legisladores pueden garantizar que las leyes de concesión de licencias incluyan sólidos mecanismos de cumplimiento y sanciones dirigidas a los infractores reincidentes”, recomendó en un informe Everytown for Gun Safety, un grupo de control de armas con sede en Nueva York.    

La ley exige que los titulares de licencias federales de armas informen a la ATF cada arma de fuego extraviada, perdida o robada del inventario o colección dentro de las 48 horas posteriores al hallazgo.

Además, deben denunciar lo ocurrido a la agencia policial local correspondiente.

Para los investigadores, frenar el robo de armas de fuego en su recorrido hacia los delincuentes y criminales, es cada más urgente.

Entre 2019 y 2020 se produjo el mayor repunte de la historia reciente en los robos de armas en vehículos, al unísono con los picos en las ventas de armas y los homicidios, y la velocidad de las recuperaciones de armas de la delincuencia, mostró una investigación de Everytown for Gun Safety.

En la mente de muchos defensores del control de armas, como en la de quienes se oponen a ello, la causa y la solución a tantas muertes por armas de fuego o tiroteos masivos pasa por soluciones radicalmente opuestas desde cada punto de vista, lo que por años ha estancado el debate.

En un momento en el que Estados Unidos está encallado en la definición de sus problemas más importantes, sea la inflación, la violencia armada o la salud de la democracia, el hecho de que se llegara en el Capitolio a un consenso sobre mínimas regulaciones a la hora de tener un arma, es visto por los analistas como “sorprendente”.

El caso de los dos hermanos menores que en Florida trataron de robar armas de una tienda en la madrugada, expone lo complejo que es la epidemia de violencia armada que atraviesa el país.

De hecho, ese 8 de junio hubo 118 incidentes relacionados con armas de fuego en todo el país, que implicaron en muchos casos, heridos y muertos, según datos recopilados por Gun Violence Archive, organización sin fines de lucro que rastrea los incidentes de violencia armada en todo el país.

Para un estado como Florida, por ejemplo, que ha vivido dos tiroteos masivos con decenas de víctimas en la última década, esta situación es preocupante conforme las cifras de asesinatos vienen en ascenso desde 2016. Incluso en 2020, en plena pandemia, se registró la tasa más alta en los últimos 20 años.