En una sala vedada a las cámaras, Francis López Ballesteros ilustró la audiencia que encaminó al depuesto gobernante autoritario de Venezuela Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, hacia un juicio por cargos de narcotráfico. Era la segunda vez que los observaba ante el juez Alvin K. Hellerstein.
Las cámaras no registraron la entrada del depuesto gobernante autoritario de Venezuela, Nicolás Maduro, y de su esposa, Cilia Flores, a la Sala 23B del tribunal federal de Manhattan durante la audiencia del 22 de julio.
Entre el público estaba Francis López Ballesteros, ilustradora de Itempnews, con lápices y papel para documentar lo que las cámaras no podían mostrar.
No era la primera vez que los observaba ante el juez Alvin K. Hellerstein. López Ballesteros había asistido también a la audiencia del 26 de marzo, cuando el tribunal examinó una disputa relacionada con el pago de los abogados de Maduro.
Esa continuidad le permitió comparar apariencias, gestos y comportamientos, y fijar en el papel una inversión del poder: Maduro, despojado de la autoridad casi absoluta que ejerció en Venezuela, aparecía ahora junto a Flores, ambos bajo custodia y vestidos con uniformes beige de prisión.
La audiencia duró apenas 20 minutos. Mientras los lápices de López Ballesteros retenían gestos y posturas, Hellerstein encaminó el proceso hacia el juicio: fijó su comienzo para el 1 de junio de 2027 y trazó el calendario de las mociones con las que la defensa intentará impedir que el caso llegue ante un jurado.
Detrás de aquella escena contenida pesaba la gravedad del expediente. Maduro enfrenta cuatro cargos federales, entre ellos conspiración de narcoterrorismo. A Flores, la Fiscalía la acusa de conspirar para introducir cocaína en Estados Unidos y de delitos relacionados con armas. Ambos se declararon no culpables, y las imputaciones deberán probarse ante el tribunal.
La entrada

Maduro y Flores ingresan bajo custodia federal
Aproximadamente a las 11:33 de la mañana, de acuerdo con las anotaciones de López Ballesteros, se abrió la puerta de la Sala 23B. Maduro entró escoltado por agentes del U.S. Marshals Service; Flores avanzó detrás de él, también bajo custodia. No llevaban grilletes visibles.
Su presencia ante el tribunal era consecuencia de la operación militar estadounidense que los capturó en Caracas el 3 de enero y los trasladó a Nueva York.
Una sala sin cámaras

Perspectiva general de la Sala 23B
Desde el área del público, López Ballesteros trazó la geografía de la Sala 23B: la mesa de la Fiscalía en primer plano; la defensa al fondo; los asistentes detrás de las partes y, frente a todos, el estrado de Hellerstein.
Su dibujo panorámico devuelve al lector el espacio que las cámaras no podían registrar.Caracas el 3 de enero y los trasladó a Nueva York.
La defensa

Maduro y Flores junto a sus abogados
En su hoja, López Ballesteros dispuso la mesa de la defensa como una línea de figuras: Barry Pollack, Cilia Flores, Mark Donnelly, Anna Estevao, Nicolás Maduro y otro miembro del equipo legal cuya identidad no pudo confirmar.
Pollack, conocido por haber representado a Julian Assange, y Estevao, quien participó en la defensa de Sean “Diddy” Combs, integran el equipo de Maduro. Donnelly, exfiscal federal, representa a Flores. Entre los dos acusados se interponían varios abogados; ambos escuchaban la traducción simultánea mediante auriculares.
La defensa intentará detener el proceso antes del juicio. Hellerstein fijó el 2 de septiembre para la primera ronda de mociones y reservó el 17 de noviembre para escuchar los argumentos. Pollack anticipó que alegará que Maduro goza de inmunidad frente al procesamiento penal por su condición de jefe de Estado.
Maduro, de perfil

Maduro sentado entre integrantes de su defensa
Durante la audiencia, el lápiz de nuestra ilustradora lo encontró atento, inclinado por momentos hacia sus abogados para intercambiar comentarios breves, mientras la traducción simultánea le llegaba a través de los auriculares.
El bigote

Primer plano de Maduro
En el retrato más cercano aparece de perfil, con los lentes y el bigote definidos por trazos oscuros. Francis lo observó más delgado que durante la comparecencia de marzo, especialmente en el rostro y el cuello.
El dibujo registra la transformación, pero no la explica. ¿Está enfermo? ¿En qué piensa? ¿Qué siente? El lápiz fija el rostro; las respuestas quedan fuera del papel.
Flores, fuera de la sombra

Cilia Flores escucha la traducción
A la ex primera dama venezolana, nuestra ilustradora le reservó un plano propio. Aparece erguida entre los abogados, con la mirada dirigida hacia el frente mientras escucha la traducción.
El dibujo la separa por un instante de la figura de Maduro: en aquella sala no estaba solamente su esposa, sino una acusada con defensa y cargos propios.
Una figura de otra época

El juez Alvin K. Hellerstein
Desde el estrado, Hellerstein parecía sostener la sala con su sola presencia. Francis lo recuerda imponente, casi majestuoso: un juez que inspiraba respeto sin necesidad de elevar la voz. Lo dibujó inclinado hacia delante, con las manos cerca de la boca y atento a los argumentos, mientras una tos persistente irrumpía a intervalos.
A sus 92 años, Hellerstein acumula casi 28 años en el Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York, al que llegó en 1998 tras ser nominado por el presidente Bill Clinton.
Su trayectoria cruza la historia judicial reciente de Estados Unidos: supervisó los litigios de más de 10.000 reclamantes vinculados a los atentados del 11 de septiembre y, en 2020, ordenó liberar a Michael Cohen, exabogado de Trump, al concluir que había sido reencarcelado en represalia por escribir un libro crítico del entonces presidente.
Ahora deberá decidir si Maduro puede invocar inmunidad y si las circunstancias de su captura ofrecen alguna base para impugnar el proceso. Son interrogantes que incorporarán otro capítulo a una trayectoria atravesada por casos que han marcado su carrera y parte de la historia judicial de la nación.
Un antecedente en los archivos de Itempnews

Años de periodismo investigativo
Años antes de que estos dibujos vieran la luz, ver a Maduro sentado ante una corte estadounidense parecía una quimera. Para entonces, Itempnews ya había examinado documentos y testimonios sobre Hugo “El Pollo” Carvajal, antiguo jefe de la inteligencia militar venezolana.
La investigación contrastó un informe de la DEA con expedientes judiciales de Estados Unidos y Colombia, además de entrevistas con exfiscales, antiguos guerrilleros, narcotraficantes condenados y funcionarios conocedores de aquellas operaciones. Entre las fuentes estuvo el exfiscal federal Richard Gregorie, quien sostuvo que Carvajal conocía movimientos de dinero y hechos relacionados con la corrupción durante los gobiernos de Hugo Chávez y Maduro.
Aquel trabajo formó parte de una investigación más amplia de Itempnews sobre casos de narcotráfico y las redes de protección política y militar que operaron en Venezuela. Es un antecedente documental, pero no demuestra los cargos actuales, que la Fiscalía deberá probar ante el tribunal.
La salida

Flores se despide de sus abogados
Años antes de que estos dibujos vieran la luz, ver a Maduro sentado ante una corte estadounidense parecía una quimera. Para entonces, Itempnews ya había examinado documentos y testimonios sobre Hugo “El Pollo” Carvajal, antiguo jefe de la inteligencia militar venezolana.
La investigación contrastó un informe de la DEA con expedientes judiciales de Estados Unidos y Colombia, además de entrevistas con exfiscales, antiguos guerrilleros, narcotraficantes condenados y funcionarios conocedores de aquellas operaciones. Entre las fuentes estuvo el exfiscal federal Richard Gregorie, quien sostuvo que Carvajal conocía movimientos de dinero y hechos relacionados con la corrupción durante los gobiernos de Hugo Chávez y Maduro.
Aquel trabajo formó parte de una investigación más amplia de Itempnews sobre casos de narcotráfico y las redes de protección política y militar que operaron en Venezuela. Es un antecedente documental, pero no demuestra los cargos actuales, que la Fiscalía deberá probar ante el tribunal.

Maduro señala hacia la puerta
La sala comenzó a moverse antes de que Hellerstein autorizara formalmente la salida. Maduro se levantó, señaló hacia la puerta y preguntó si podía retirarse. El juez le indicó que volviera a su asiento y esperara.
En el último dibujo de Francis, el brazo del antiguo gobernante apunta hacia la salida, pero el movimiento ya no depende de él. Maduro regresó a su lugar y aguardó el permiso para abandonar la sala bajo custodia federal.
El juicio estaba todavía a más de diez meses de distancia. Su primer registro visual ya había quedado sobre el papel.
Las ilustraciones fueron realizadas por Francis López Ballesteros durante la audiencia del 22 de julio de 2026. Son interpretaciones visuales basadas en observaciones y apuntes tomados dentro de la Sala 23B, no reproducciones fotográficas exactas. © 2026 Francis López Ballesteros/Itempnews.org. Todos los derechos reservados.
